domingo, 3 de febrero de 2008

Tagore y Requena con un punto bien claro.



Mantente a flote por todos los medios;
pero si te es imposible, ten el valor de hundirte sin ruido.

Tagore (1861-1941)


Lo mas lejos que tenia Requena que medio siglo antes un filósofo como Tagore coincidía en este punto. El pescador Requena es un personaje de la novela Son de Mar de Manuel Vincent, merecedora del Premio Alfaguara en su edición de 1999 y llevada al cine en 2001 dirigida por Bigas Luna.

Fragmento de la novela:

Ulises quiso que el pescador Requena le contara su aventura en la gruta del acantilado durante aquel temporal en que habia pasado tres días acompasando su respiración a la ola que inundaba la cueva y lo cubría cada dos minutos. Requena era un hombre de pocas palabras y lo primero que dijo fue esto:
-Resistí porque ya estaba muerto y los muertos son los únicos que pueden aguantar. Una vez oí contar a un cura que alguien paso tres días en el vientre de una ballena, al final el animal lo vomitó. A mi paso eso. Siempre que veo ese acantilado creo que es la ballena. Tuve que resistir luchando dentro de su vientre.
-Quiere decir que se agarró a la roca por instinto sin saber lo que hacia?- le preguntó Ulises.
-Sería eso- dijo Requena.
-En estos casos es cuando uno se conoce por dentro- exclamo Ulises.
-Puede que tengas razón. Al segundo día, mientras la ola me sumergía, dentro de ella me veía yo mismo por dentro, si señor.
-Como se veia?- pregunto Martina.
-Muerto, ya te digo.
-Y como es uno por dentro cuando esta muerto?
-Agua.
-Sólo?
-Agua. Sólo agua. Y de eso saque una lección.
-Una lección?
- Sólo si mueres puedes volver a vivir- dijo Requena-. Los otros dos se ahogaron porque la vida es lo único que tenían.
-Visto así- murmuro Ulises.
-Yo sólo quería pescar meros en el acantilado porque esa tradición venia de mis abuelos. No me preguntes más.
-Bien mirado, si te mueres te conviertes en inmortal porque ya no te puedes volver a morir- dijo Ulises.
-Eso es lo que aprendí, ves? En un cementerio hazte el difunto, en un temporal hazte el ahogado. Así sobrevivirás- contesto finalmente el pescador Requena encendiendo un puro Montecristo como si hubiera encontrado la solución a su filosofía de la vida.





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